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Metodología

Entrenar porteros en fútbol base sin entrenador de porteros

Publicado: 2026-09-19 · 7 min de lectura
Entrenador de campo dirigiendo una tarea de fútbol base con el portero integrado en un rondo junto al resto del equipo
Imagen generada con IA

Sin entrenador de porteros en el club, el trabajo del guardameta no desaparece: lo organiza el propio entrenador de campo dentro de sus sesiones, por edades y con tareas concretas.

  • Prebenjamín-alevín: portero rotativo, juegos con manos para todos, sin guante obligatorio.
  • Infantil-cadete: bloques específicos de 10-15 minutos dentro de la sesión colectiva, nunca aparte.
  • Juvenil: sesión con un compañero, vídeo y coordinación con el cuerpo técnico si pide especializarse.
  • Señal de derivar: estancamiento técnico, molestias recurrentes o salto a fútbol 11.
  • Vía oficial: Nacional C de Porteros y UEFA Goalkeeper B/A si el club quiere formar a su propio especialista.

Por qué el entrenador de campo no puede delegar en nadie el portero

En un club sin especialista, el portero solo entrena de forma distinta si alguien lo decide expresamente. No es un problema de presupuesto: nadie va a contratar a un entrenador de porteros para el alevín B de un club de barrio. Es un problema de plan — qué hace el portero en cada bloque de la sesión, con qué compañeros y con qué balón.

El entrenador de campo que asume esa responsabilidad no tiene que convertirse en especialista. Tiene que decidir, categoría a categoría, cuánto tiempo integrado y cuánto tiempo específico recibe el portero, y sostenerlo semana tras semana aunque nadie se lo pida. Ese reparto cambia con la edad: no es el mismo en prebenjamín que en cadete, y esa progresión es justo lo que proponemos a continuación.

Prebenjamín, benjamín y alevín: el portero es un jugador más

En prebenjamín (6-7 años) y benjamín (8-9), jugados en fútbol 7 u 8, nuestra propuesta es no fijar portero. Rotamos a todo el grupo por la portería, incluidos los niños que menos lo piden, para que nadie cargue con esa etiqueta desde los seis años.

Los juegos con manos —atrapar, lanzar, cubrir el cuerpo— entran en el calentamiento para todo el grupo, no solo para quien va a la portería esa sesión. El guante no es obligatorio a esta edad: preferimos que el niño pierda el miedo al balón con las manos desnudas antes de añadir un accesorio que además dificulta agarrar objetos pequeños. El balón, talla 3, es el mismo que usa el resto del equipo.

En alevín (10-11 años, fútbol 8 en la mayoría de territoriales y fútbol 7 en Madrid) mantenemos la misma idea con matices: la rotación se hace más amplia que estricta —dos o tres niños se ofrecen antes que el resto— pero seguimos sin fijar a nadie en la portería. El balón ya es talla 4. Es la última categoría en la que proponemos no cerrar la decisión.

Repasamos cómo aplicar esta idea desde el primer día en el primer día de minibenjamines: si el grupo entero pasa por la portería en las primeras semanas, después resulta mucho más fácil ver quién quiere quedarse ahí sin que lo decidamos nosotros.

Infantil y cadete: primeros gestos específicos dentro de la sesión colectiva

En infantil (12-13 años) el salto a fútbol 11 cambia las exigencias del portero: área más grande, más distancia de tiro, balón talla 4 o 5 según la federación. Aquí sí empezamos a fijar portero —no por norma, es una propuesta de RutaMister— con bloques cortos de trabajo específico, de 10 a 15 minutos, dentro de la sesión colectiva, nunca aparte.

En esos bloques trabajamos blocaje (recoger el balón raso y a media altura sin dejarlo suelto), caída lateral con apoyo de brazo y juego con los pies bajo presión de un rival, porque en fútbol 11 el portero interviene en la salida de balón. La salida en el 1x1 —cuándo achicar, cuándo esperar— entra también en cadete (14-15 años, balón talla 5), junto con la participación del portero en la fase ofensiva cuando el rival presiona arriba.

La idea de fondo coincide con la metodología descrita en efdeportes.com: integrar al portero durante todo el entrenamiento, con el resto de compañeros, en vez de aislarlo en una esquina del campo con un balón y un cono. Los bloques específicos se insertan dentro de la sesión de cadetes, no la sustituyen.

Juvenil: cuando el chaval pide especializarse y el club no tiene especialista

En juvenil (16-18 años) es habitual que el propio jugador pida especializarse, sobre todo si ya lleva un par de temporadas bajo palos. Sin especialista en el club, la respuesta razonable no es prometer lo que no podemos dar: es organizar lo que sí está a nuestro alcance.

Una sesión semanal con un compañero de posición —otro portero del club, aunque sea de otra categoría— sirve para trabajar el 1 contra 1 y situaciones que en el grupo grande no se repiten lo suficiente. Grabar diez minutos de un partido y revisar colocación y salidas cuesta poco y rinde mucho a esta edad. Los clinics puntuales de porteros, cuando el club o la federación territorial los organiza, cubren lo que la sesión semanal no llega a tocar.

Coordinar con el resto del cuerpo técnico —segundo entrenador, preparador físico si lo hay— evita que el portero cargue solo con el trabajo de fuerza de tren superior o la prevención de hombro y muñeca que pide su posición. No hace falta un especialista para repartir esa carga entre quienes ya están en el club.

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Tareas concretas por bloque de sesión

Así distribuimos el trabajo del portero dentro de una sesión normal, sin apartarlo del grupo en ningún bloque:

BloqueQué hace el porteroConsignaDuración
Calentamiento conjuntoSe activa con el grupo, sin aislarseJuegos con manos y pies, movilidad de muñeca y hombro10-12 min
Rondo o posesión con portero de apoyoEntra como comodín dentro del rondoUn solo toque si recibe de espaldas al rival10 min
Finalización con portero realDefiende tiros de verdad, nunca un cono ni una portería vacíaSe coloca antes de que llegue el disparo, no reacciona tarde15 min
Juego reducido con salida de balónParticipa en la circulación, no solo despejaBusca al compañero libre antes de golpear largo15-20 min
Vuelta a la calmaSe une al grupo para el cierre, no se retira antesEstiramiento de hombro, muñeca y cadera junto al resto5-8 min

Ningún bloque saca al portero del campo compartido: cambia la consigna, no el espacio.

Señales para derivar a un especialista o una academia de porteros

Hay señales que conviene tomar en serio porque superan lo que un entrenador de campo puede cubrir con sentido común. La primera es el estancamiento técnico: si el chico lleva dos o tres temporadas sin progresar en blocaje o colocación pese al trabajo integrado, probablemente necesita ojos especializados.

La segunda son las molestias recurrentes en manos, muñecas u hombro. No hace falta un diagnóstico para decidir: si las quejas se repiten sesión tras sesión, la prioridad es un fisioterapeuta o un preparador físico, no insistir con más repeticiones del mismo gesto.

La tercera es el interés explícito del propio jugador o de la familia por especializarse en serio, más allá de la curiosidad puntual. La cuarta llega con el salto a fútbol 11 en infantil: el salto de exigencia técnica es suficiente como para justificar, al menos, una valoración externa puntual.

La vía oficial: si el club quiere formar a su propio entrenador de porteros

Si el club decide ir un paso más allá y formar a su propio entrenador de porteros, la vía pasa por la RFEF: repasamos el itinerario completo —Nacional C de Porteros con UEFA C de campo en vigor, después UEFA Goalkeeper B y UEFA Goalkeeper A con UEFA B de campo, estos dos últimos impartidos en Las Rozas.

Las federaciones territoriales convocan el Nacional C de porteros cada temporada: a fecha de septiembre de 2026, por ejemplo, Extremadura lo ofrece por 275 € con preinscripción abierta hasta marzo de 2027 y Álava ha convocado incluso una edición gratuita. Los plazos vigentes están en nuestra tabla de convocatorias.

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Contenido elaborado por RutaMister a partir de experiencia práctica, revisión editorial y enfoque formativo para entrenadores de fútbol base.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad hay que empezar a especializar a un portero?

No hay edad oficial que lo fije. Nuestra propuesta en RutaMister es no fijar portero antes de alevín y reservar los primeros bloques específicos —cortos, de 10 a 15 minutos, integrados en la sesión— para infantil. Antes de esa edad, el trabajo con manos es para todo el grupo, no solo para quien va a la portería.

¿Es obligatorio rotar al portero en Fútbol 7 y 8?

No existe norma federativa que obligue a rotar al portero en fútbol 7 u 8: la decisión es del club y del entrenador. Recomendamos rotar de forma amplia en prebenjamín y benjamín, para que nadie cargue con la etiqueta desde el primer año, y estrechar la rotación poco a poco durante alevín.

¿Qué guantes necesita un portero de fútbol base y desde qué edad?

No son obligatorios en prebenjamín ni benjamín: preferimos que el niño pierda el miedo al balón con las manos desnudas. Cuando empiece a usarlos, la talla se elige por la medida de la mano, no por la edad. La prioridad real, más que el guante, es que no le den miedo los balones que le llegan con fuerza.

¿Qué hago si mi club quiere formar a su propio entrenador de porteros?

La vía es el Nacional C de Especialista en Entrenamiento de Porteros, con UEFA C de campo en vigor, y después UEFA Goalkeeper B y A con UEFA B de campo. Repasamos el itinerario completo en esta guía y las convocatorias abiertas en /convocatorias.

Fuentes