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Metodología

Pretemporada en fútbol base: el plan de 3-4 semanas

Publicado: 2026-08-01
Entrenador organizando la pretemporada de fútbol base con balones y conos en el campo
Imagen generada con IA

La pretemporada de fútbol base se planifica de menos a más: balón desde el primer día y carga física que crece poco a poco, nunca a lo bruto. Un plan de 3-4 semanas evita lesiones por sobrecarga y prepara mejor que forzar desde el primer entrenamiento.

  • Semana 1: acogida, hábitos y mucho balón.
  • Semana 2: sube el volumen técnico y llega el primer trabajo colectivo.
  • Semanas 3-4: amistosos y ajuste de carga antes del primer partido.
  • Por edad: el plan se adapta, no se copia igual de prebenjamín a juvenil.

Por qué la pretemporada necesita un plan, no solo condición física

Muchos equipos de fútbol base arrancan la pretemporada como si empezara un equipo sénior: series largas de carrera continua, tests físicos y un partido de once nada más llegar. El problema es que un grupo de niños o adolescentes no necesita "ponerse en forma" antes de tocar el balón — necesita reencontrarse con el balón desde el primer minuto, y subir la exigencia física poco a poco alrededor de esa base técnica.

Un plan de 3-4 semanas de menos a más resuelve dos cosas a la vez: reduce el riesgo de lesión por sobrecarga tras las vacaciones y da tiempo a observar quién ha crecido, quién ha cambiado y quién necesita más atención antes de que empiece la competición. La regla que ordena todo el plan es simple: cada semana sube un poco la exigencia física y un poco la complejidad táctica, nunca las dos a la vez de golpe.

Ese plan no es el mismo para un prebenjamín que para un juvenil, pero la lógica de progresión —balón desde el día 1, carga que crece de forma gradual— vale para todas las edades.

El primer día: organización, normas y material

El primer entrenamiento marca el tono de toda la temporada. Antes de pensar en ejercicios, resuelve tres cosas: cómo vas a dividir al grupo (por edad, por nivel o mixto si el equipo es pequeño), qué normas básicas vas a comunicar (puntualidad, material, comportamiento) y qué material necesitas tener listo.

Material mínimo para el primer día:

  • Balones suficientes para no compartir más de uno cada dos o tres jugadores.
  • Petos de al menos dos colores para dividir grupos rápido.
  • Conos o discos para marcar espacios sin perder tiempo.
  • Botiquín básico y agua a mano.

Las normas del primer día conviene comunicarlas también a las familias, no solo al grupo, para no depender de que el niño las repita bien en casa. La guía de cómo gestionar a los padres en fútbol base tiene un guion útil para esa primera reunión: qué información dar, qué canal usar y qué dejar fuera de la conversación con las familias.

Dedica los primeros 10-15 minutos a presentarte, explicar la dinámica de la temporada y jugar algo con balón — no a un discurso largo. Cuanto antes toquen el balón, mejor arranca la pretemporada.

Semana 1: acogida, hábitos y mucho balón

La primera semana no busca rendimiento, busca hábito. El objetivo es que el grupo vuelva a la rutina de entrenar, recupere la relación con el balón tras las vacaciones y que tú, como entrenador, observes sin todavía corregir demasiado.

La carga física es baja-media: juegos con balón, carreras cortas dentro de las propias tareas técnicas, nada de series aisladas de carrera continua. La densidad de balón debe ser alta: cuantos más toques por jugador y por minuto, mejor arranca la semana.

Si el grupo llega desmotivado o disperso tras el verano, no fuerces la exigencia técnica desde el primer día. La guía de cómo motivar a los niños sin aburrirlos tiene ideas concretas para reenganchar al grupo en estas primeras sesiones sin recurrir a la charla ni al castigo.

Semana 2: sube el volumen técnico y llega el primer trabajo colectivo

En la segunda semana puedes subir un peldaño: más volumen de repeticiones técnicas, tareas algo más exigentes y las primeras nociones colectivas si la edad del grupo ya las admite. La progresión sigue siendo gradual, no un salto.

El criterio para elegir tareas esta semana es el mismo que el resto del año: depende de la edad. Lo que le toca a un benjamín no es lo que le toca a un cadete, ni en volumen ni en complejidad. La guía de ejercicios de fútbol base por edades reúne tareas concretas por franja que encajan bien en esta fase de la pretemporada.

Es también el momento de introducir, si toca por edad, los primeros partidos condicionados de la temporada — reglas simples que fuercen un comportamiento (por ejemplo, gol solo tras un número mínimo de pases) sin hablar todavía de sistema.

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Semanas 3 y 4: amistosos y el camino al primer partido

A partir de la tercera semana conviene meter el primer amistoso, con la carga ya subida lo suficiente para aguantar un partido completo sin sobrecarga. El amistoso no es para ganar, es para ver al equipo competir y ajustar lo que falta antes del primer partido oficial.

En la cuarta semana, si el calendario lo permite, un segundo amistoso y el ajuste final: menos volumen, más intensidad puntual, y una sesión de entrada al primer partido parecida a la que usarás cada semana durante la temporada. La sesión de lunes explica bien esa lógica de ajustar la carga según lo que trae el fin de semana — la misma que necesitas para diseñar la última sesión antes de que empiece la liga.

Si al llegar el primer partido el equipo lleva 3-4 semanas de progresión ordenada, no hace falta un cierre especial: la última sesión de pretemporada puede parecerse ya a cualquier sesión normal de la temporada, solo con algo menos de volumen para llegar frescos.

Adaptar el plan por franja de edad: de prebenjamín a juvenil

El esqueleto de 3-4 semanas de menos a más vale para cualquier edad, pero el contenido de cada semana cambia mucho entre un prebenjamín y un juvenil. No se trata de aplicar el mismo plan con el balón más pequeño.

  • Prebenjamín y benjamín: casi todo con balón y en formato juego; la pretemporada apenas se distingue del resto de la temporada salvo por el reencuentro tras el verano.
  • Alevín e infantil: ya cabe subir algo el volumen técnico y meter las primeras tareas colectivas desde la semana 2.
  • Cadete y juvenil: aquí sí tiene sentido un trabajo físico más específico integrado con balón, y los amistosos pueden empezar algo antes.

El detalle de formato, campo y balón por categoría —que también condiciona cuánto puede exigir la pretemporada— está en la guía de categorías del fútbol base por edades. Sin pretender ser exhaustivos por franja, la idea general aguanta: cuanto más joven el grupo, menos distinta es la pretemporada del resto del año.

Qué NO hacer en pretemporada de fútbol base

El error más repetido es copiar la pretemporada de un equipo sénior: series largas de carrera continua, trabajo físico sin balón y tests de resistencia el primer día. En edades de formación, ese enfoque no prepara mejor — solo cansa y aburre sin construir nada técnico.

En categorías tempranas (prebenjamín a alevín, e incluso infantil), evita el físico sin balón como bloque aislado. Si necesitas trabajar capacidad, intégrala dentro de tareas con balón: conducciones con cambios de ritmo, juegos de persecución, circuitos técnicos con exigencia física real pero no separada del gesto de juego.

Evita también las dobles sesiones en niños, aunque el calendario del club lo permita. Doblar entrenamientos en pretemporada en categorías de base no acelera el aprendizaje, y sí eleva el riesgo de sobrecarga y de que el grupo llegue quemado antes de que empiece la competición de verdad.

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Contenido elaborado por RutaMister a partir de experiencia práctica, revisión editorial y enfoque formativo para entrenadores de fútbol base.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe durar la pretemporada en fútbol base?

Entre 3 y 4 semanas suele ser suficiente para categorías de base, frente a las 5-6 semanas típicas del fútbol sénior. Lo importante no es alargarla sino ordenarla: subir la exigencia física y táctica de forma gradual, con balón presente desde el primer día, en vez de concentrar toda la carga al principio.

¿Cuántas sesiones a la semana conviene hacer en pretemporada?

Depende de la edad y de las sesiones habituales durante el curso: normalmente el mismo número que en temporada, sin añadir sesiones extra solo por ser pretemporada. Meter sesiones adicionales sube la carga sin dar tiempo a asimilarla, y en categorías jóvenes puede generar más cansancio que beneficio real.

¿Se puede hacer carrera continua en la pretemporada de fútbol base?

En edades de formación, mejor evitarla como bloque aislado. La capacidad física se puede trabajar igual dentro de tareas con balón: conducciones con cambios de ritmo, juegos de persecución o circuitos técnicos exigentes. La carrera continua sin balón aburre, no mejora la comprensión del juego y no aporta nada táctico.

¿Cuándo conviene jugar el primer amistoso de pretemporada?

Normalmente a partir de la tercera semana, cuando la carga ya ha subido lo suficiente para aguantar un partido completo sin riesgo de sobrecarga. El amistoso sirve para observar al equipo compitiendo y ajustar detalles concretos, no para buscar un resultado ni para forzar el sistema todavía.

¿Qué material necesito para el primer día de pretemporada?

Lo básico: balones suficientes para no compartir más de uno cada dos o tres jugadores, petos de al menos dos colores para dividir grupos con rapidez, conos o discos para marcar espacios, y un botiquín a mano. Con eso te sobra para organizar el primer día sin perder tiempo.