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Metodología

Ejercicios de fútbol base por edades: del prebenjamín al cadete

Publicado: 2026-06-15
Niños de fútbol base entrenando en el campo agrupados por edad con balones, conos y porterías
Imagen generada con IA

Los ejercicios de fútbol base deben adaptarse a la edad: del prebenjamín al cadete las prioridades pasan de juego y motricidad, a fundamentos individuales con balón, a nociones colectivas y, finalmente, a sistema y competición. La regla más útil es no adelantar contenidos: meter conceptos de equipo a un benjamín retrasa los fundamentos individuales que sí necesita ahora. Cada franja exige tareas distintas, no las mismas con el balón más pequeño.

Por qué entrenar por edades y no por nivel global

En fútbol base solemos planificar pensando en lo que ya queremos ver: salida limpia, dos contra uno, presión coordinada. El problema es que un niño de siete años no está cerca de eso, ni lo necesita. Su desarrollo motriz, cognitivo y emocional está en otra fase, y entrenarlo como a un cadete (incluso "suavizado") significa robarle tiempo a lo que sí tiene que aprender en esa franja.

La taxonomía oficial de la RFEF reparte el fútbol base en cinco categorías: prebenjamín (6-7 años), benjamín (8-9), alevín (10-11), infantil (12-13) y cadete (14-15). Cada una marca un cambio de marco: el campo crece, los jugadores también, y el tipo de pensamiento táctico que el grupo puede asimilar cambia con ellos.

Entrenar por edad no significa rebajar la exigencia. Significa elegir bien qué exigir en cada momento. La intensidad puede ser alta a los siete años; la complejidad táctica no.

Prebenjamín (6-7 años): juego, motricidad y mucho balón

A esta edad el objetivo no es enseñar fútbol, es enseñar a moverse con balón en un entorno de juego. Los niños necesitan tocar el balón muchas veces, en muchas posiciones, en contextos distintos. La tarea más útil suele ser la más simple: un campo pequeño, un balón por jugador o uno cada dos, y reglas claras pero abiertas.

Tres tareas que funcionan:

  • 1 vs 1 continuo con cambio de portería. Dos miniporterías, dos colas, un balón. El que pierde el balón vuelve a la cola. Repite movimientos básicos: orientarse, conducir, regatear, finalizar.
  • Caza con balón. Dos cazadores conducen un balón y pillan al resto con un toque (sin mano). Trabaja conducción real bajo presión, sin línea entre "ejercicio físico" y "fútbol".
  • Cuatro porterías. Espacio cuadrado con una miniportería en cada lado, equipos de 2-3. Se marca en cualquier portería. Multiplica decisiones simples: a qué portería voy, dónde hay menos rivales.

Lo que no toca: posiciones fijas, sistema, presión coordinada, charla larga. Si una tarea necesita más de dos frases para explicarse, no es para esta edad.

Benjamín (8-9 años): fundamentos individuales con balón

El benjamín ya entiende reglas más estables y empieza a sostener la atención unos minutos seguidos. Es la franja donde se asientan los fundamentos individuales: pase, conducción, control orientado, primer regate, finalización. El balón sigue siendo el protagonista y debe estar presente en casi cada tarea.

Tres tareas que funcionan:

  • Rondos 4 vs 1 ampliando espacio. Empiezan con un rectángulo pequeño y, cuando el grupo lo controla, lo amplías. Trabaja perfil corporal antes de recibir y elección del receptor más libre.
  • Conducción en zigzag con remate. Una fila de conos, conducción alternando pie izquierdo y derecho, y remate a una portería pequeña con portero pasivo. Refuerza coordinación bilateral.
  • 3 vs 3 a porterías exteriores. Espacio reducido (20×15 m), dos miniporterías por equipo, sin posiciones fijas. Aparece sin forzar la primera idea de "apoyo" y "jugar con el compañero más libre".

Lo que no toca: pedir presión por zonas, mantener una posición durante todo el partido, exigir un sistema dibujado. Apoyos básicos sí, etiquetas tácticas no.

Alevín (10-11 años): primeras nociones de equipo

El alevín suele ser el primer año de fútbol-7 "serio" (en muchas federaciones empieza fútbol-9). Aquí ya tiene sentido introducir las primeras nociones colectivas: amplitud, profundidad, apoyo cercano, transición simple. El jugador empieza a ver al compañero antes de tocar el balón.

Tres tareas que funcionan:

  • Posesión 4 vs 4 + 2 comodines exteriores. Los comodines obligan a buscar siempre un apoyo fuera del bloque. Aparece sin forzar la idea de jugar ancho y de mover el balón para mover al rival.
  • Salida desde portero a 3 vs 3 + 2. El portero saca a un central, el central decide entre interior o lateral. Trabaja la primera línea de pase y la orientación corporal del receptor.
  • Partido condicionado: gol vale doble si llega tras tres pases. Recompensa la circulación sin castigar el ataque directo. Internaliza que pasar también es atacar.

Lo que no toca: presión tras pérdida con etiquetas complejas, replegar a bloque medio en cinco segundos, hablar de "líneas" como si fueran piezas de un sistema. Conceptos generales sí, jerga táctica no.

Infantil (12-13 años): tácticas grupales y posiciones

El infantil aguanta sesiones más largas, entiende explicaciones de 30-40 segundos y empieza a tener pensamiento abstracto. Toca trabajar tácticas grupales reales: bloques defensivos, transiciones, salida con tercer hombre, finalización por banda. El sistema empieza a aparecer, aunque flexible.

Tres tareas que funcionan:

  • Salida con tercer hombre. Central + lateral + mediocentro vs 2-3 presionantes. El objetivo no es salir por salir, sino atraer al rival y encontrar al tercer hombre de cara. Funciona como tarea reproducible toda la temporada.
  • Presión tras pérdida en zona reducida. Cinco segundos para recuperar el balón. Si lo consiguen, suma doble. Si no, repliegue a una línea marcada antes de volver a presionar.
  • Ataque rápido tras recuperación. En medio campo, un equipo defiende una posesión rival. Cuando roba, tiene ocho segundos para finalizar usando amplitud y pase vertical.

Lo que no toca: tratar al grupo como si fuese sénior. Los conceptos están, pero hay que seguir explicándolos con ejemplos y no con esquemas de pizarra de 20 minutos.

Cadete (14-15 años): sistema, físico y competición

El cadete es el primer año en que el cuerpo, la cabeza y la exigencia competitiva se parecen al fútbol sénior. Aquí el entrenamiento integra sistema, físico específico y gestión emocional. La tarea individual sigue presente, pero pesa más el contexto colectivo y la lectura del partido.

Tres tareas que funcionan:

  • Sistema en bloques de 20 minutos. Trabajo táctico por fases (organización defensiva, fase de creación, ataque, transiciones) con interrupciones cortas. Una tarea, un principio.
  • Ejercicios físicos con balón. Series de 4×30 m con cambio de dirección y finalización al final. Físico real, pero conectado al gesto del partido. Evita correr "sin balón porque sí".
  • Partido condicionado a roles. Cada jugador recibe una consigna táctica individual antes del partido (p. ej. "el lateral siempre ofrece el apoyo de salida"). Refuerza la idea de que el sistema no es solo dónde te colocas, también qué decides.

A esta edad ya se puede hablar de presión alta, bloque medio, líneas de pase, salida desde portero con superioridad. Las palabras grandes funcionan porque los conceptos ya están maduros y la motivación competitiva ayuda. Para entender qué licencia necesitas para dirigir esta categoría, consulta la guía de niveles UEFA.

Los errores más típicos al entrenar fútbol base por edades

El primero es adelantar contenidos: meter sistema a un benjamín porque el entrenador viene del sénior. Resultado: jugadores que saben colocarse pero no saben recibir orientados.

El segundo es copiar sesiones de élite al pie de la letra. Una tarea de presión tras pérdida del primer equipo del Madrid no funciona igual con doce niños de alevín que llevan media hora ya cansados. El principio puede ser el mismo, la dosis no.

El tercero es no respetar el ritmo cognitivo: explicaciones de cinco minutos a un grupo de prebenjamines, charlas técnicas de pizarra a un infantil, juegos de motricidad a un cadete. Cada edad tiene un canal de comunicación distinto y, si el formato no encaja, el contenido no entra.

Cómo encadenar las tareas en una sesión real

Una vez elegidas las tareas por franja, queda la pregunta de cómo encadenarlas dentro de una sesión semanal. La regla habitual: activar con balón (10-15 min), una tarea principal con objetivo claro (20-25 min), una tarea aplicada o partido condicionado (15-20 min), y cierre. Cuanto más joven el grupo, más juego y menos pausas.

El mismo principio aplica entre sesiones: cada día apunta a un objetivo concreto del microciclo. La sesión del lunes tiene una lógica distinta a la del jueves, y un benjamín no debería entrenar lo mismo el lunes que el viernes.

Si arrancas con un grupo nuevo, la prioridad de las primeras semanas no es enseñar tácticas sino instalar hábitos y observar quién tiene cada perfil. Esa primera fase la cubrimos con detalle en el artículo de consejos para el primer año como entrenador.

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Contenido elaborado por RutaMister a partir de experiencia práctica, revisión editorial y enfoque formativo para entrenadores de fútbol base.

Preguntas frecuentes

¿Qué ejercicios son recomendables para fútbol base?

Depende de la edad. Prebenjamín: juegos con balón individual, conducción y 1 vs 1. Benjamín: rondos, conducción bilateral y 3 vs 3. Alevín: posesiones con comodines, salidas desde portero. Infantil: tercer hombre, presión tras pérdida, ataque rápido. Cadete: sistema en bloques, físico con balón y partidos con consigna individual.

¿Cómo entrenar fútbol base correctamente?

La regla básica es no adelantar contenidos. Cada edad tiene un objetivo dominante: motricidad y juego en prebenjamín, fundamentos individuales en benjamín, primeras nociones colectivas en alevín, táctica grupal en infantil, sistema y físico en cadete. Si una tarea funciona para una categoría, eso no significa que sirva igual para la siguiente franja.

¿Cuánto debe durar una sesión de fútbol base?

De prebenjamín a alevín, alrededor de 60-75 minutos. En infantil y cadete, hasta 90 minutos. Lo importante no es la duración sino la densidad útil: cuanto más joven el grupo, más minutos con balón en juego y menos charlas. Una sesión de 90 minutos con 40 parados no rinde más que una de 60 bien usados.

¿Cuál es el mayor error al entrenar fútbol base por edades?

Adelantar contenidos. Trasladar conceptos que tocan dos o tres categorías más arriba — sistema a un benjamín, posiciones fijas a un prebenjamín, charla de pizarra a un alevín — roba tiempo a lo que ese grupo sí necesita aprender ahora. La consecuencia típica: jugadores que se colocan bien pero no saben recibir orientados ni resolver un 1 vs 1.

¿Cómo adapto un ejercicio si tengo niños de distintas edades en el mismo grupo?

Mantén la tarea y modifica las reglas. Mismo espacio, mismo objetivo principal, pero cambias variables: tamaño del campo, número de toques, reglas de finalización o roles. Así los pequeños trabajan motricidad y juego, los mayores trabajan decisión y velocidad. Si la tarea es buena, suele aguantar dos franjas seguidas con pequeños ajustes.

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